Vacunas para el cáncer de pulmón

Se están probando a través del programa de estudios clínicos, diversos tipos de vacunas para tratar el cáncer de pulmón. No se trata de una vacuna preventiva, -como las que comúnmente inmunizan al paciente ante una enfermedad como es el caso de la rubeola o las paperas-. Son vacunas que poseen una función terapéutica.
Es difícil que el sistema inmunitario reconozca a las células cancerígenas como extrañas, debido a que provienen de mutaciones de células del propio paciente. La función de estas vacunas es la de “ayudar” al sistema inmunológico para que sea ést3e, el que se encargue de luchar contra la enfermedad.
La vacuna TG4010, actúa, dando la orden a las defensas del paciente, de actuar contra una proteína propia de la célula neoplásica ( Muc 1). Al reaccionar las defensas del enfermo contra esta proteína, destruye las células del tumor.
Otro tipo de vacuna es la L- LBP 25, que también centra su acción sobre la misma proteína. Este descubrimiento todavía se encuentra en estudio. Parecería tener un cierto grado de eficacia en alargar la vida de los pacientes con carcinoma de pulmón con grado III que ya han recibido tratamiento de quimioterapia y radiación con el fin de mejorar la tasa de supervivencia con una mejor calidad de vida.
Los últimos desarrollos más exitosos, han sido provistos por Cuba y la república Argentina. Cimavax, (desarrollo cubano) y Racotumomab (desarrollo conjunto cubano-argentino), Han sido dados a conocer en 2015.
No se trata de una cura definitiva para el cáncer de pulmón pero sí, intenta la vía de cronificación del cáncer con mejor calidad de vida.
Ambos desarrollos son vacunas terapéuticas, que actúan sobre las defensas de paciente y poniendo en el centro de la mira a aquellas proteínas que hacen posible el crecimiento descontrolado del tumor.
Recientemente EE.UU ha mostrado un gran interés por ambos desarrollos que poseen un background de pruebas mucho mayor que las vacunas desarrolladas en el país del norte.
Los resultados con la aplicación de Racotumomab, han logrado extender la supervivencia de los pacientes tratados por métodos tradicionales (que a los dos años de desarrollo de la enfermedad se encuentra en un 8%), a 20%.
Cabe aclarar que las vacunas para el cáncer de pulmón, no producen efectos secundarios más allá de una posible erupción en la zona de aplicación, siendo además de suministro ambulatorio, sin necesidad de internación del paciente.