El papel de los cuidadores

El cuidado de un paciente con cáncer es un desafío, para algunos puede ser un trabajo de 24 horas, para otros, puede ser solo algo temporal.  Cada situación es diferente, y depende de cómo va cambiando la enfermedad y el tratamiento.

La mayoría de las veces los cuidadores son miembros de la familia o amigos que dan un apoyo importante a la persona enferma. Puede ser que ayuden a administrar medicamentos y alimentos, ayuden a cuidar los síntomas y efectos secundarios del tratamiento, a coordinar las citas con los médicos y acompañarlos, a ayudar en las labores de la casa, etc.

Como cuidador, se da un enorme apoyo y ayuda a la familia o a la persona con cáncer.  Este importante rol puede ocupar el tiempo por meses o incluso años. Pero, así como es importante cuidar del paciente, es muy importante cuidarse a sí mismo mientras proporciona los cuidados, ya que aumenta el estés físico, económico y emocional, se tiene menos tiempo para la vida personal y familiar, hay necesidad de hacer al mismo tiempo las responsabilidades laborales y cuidar al paciente.

¿Qué pasa cuando esta persona a la que se estuvo cuidando termina su tratamiento o entra en remisión (cuando sus signos y síntomas de cáncer disminuyen o desaparecen)?

Toma tiempo volver a adaptarse a la “vida normal”, pero estas recomendaciones pueden ayudar:

  1. Regresa a tus pasatiempos.
  2. Reestablece relaciones positivas. Es fácil perder un poco el contacto con amigos y familiares mientras se está cuidando a un paciente. Es momento de buscarlos.
  3. Cuida tu cuerpo. El estrés de cuidar a alguien te puede llevar a malos hábitos como fumar, no comer bien, o tomar alcohol. Es momento de dejar los malos hábitos y comenzar a hacer ejercicio, comer saludable y dormir suficiente.
  4. Regresa al trabajo.
  5. Únete a alguna asociación para ayudar a los demás. A pesar que ser cuidador es un reto, seguro te diste cuenta que es gratificante. Considera unirte a alguna asociación para ayudar a pacientes con cáncer o alguna otra obra de caridad.
  6. Aprende a manejar el miedo de que el cáncer pueda volver.
  7. Reconoce la depresión. Muchos estudios muestran que los cuidadores tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión, por eso es importante acudir a terapia.